En un principio, el dios de la guerra consideró que podría alcanzar su mundo ideal en el planeta del que él era dueño.
Para conseguir su objetivo coaccionó,, mintió y asesinó sin pudor e incluso engaño a muchos para que también lo hicieran organizando enormes y sangrientas guerras para nutrirse de todo ese sufrimiento desgarrado, por que consideraba que su fin justificaba los medios, de hecho el se creía también dueño de los medios.
Después de todo, al final, conseguiría su mundo ideal, en el que todos los deseos serían satisfechos y al fin él, podría descansar y metamorfosearse para convertirse así en el dios de la paz de su planeta, el que lo unificó.
De hecho se debatía entre este sentimiento y ser dueño del resto del universo, ese universo que le había sido hostil y lo había apartado de sus planes.
Pensaba, que eso de los principios, era un invento del dios primitivo para gente primitiva que no sabía modular según las circunstancias.
Y en parte razón no le faltaba, sólo que los principios tienen una raíz más profunda aun de comprensión del proceso de la vida que él no dominaba.
Quería controlar la propia vida, porque se sentía poderoso y pensaba que con su poder él acabaría siendo la vida misma.
No había conocido el principio de humildad, porque a cada traspiés huía hacía delante con una potencia inusitada que dejaba fuera de lugar a todo observador.
El pensaba que eso era poder y lo ejercía sin pudor porque se creía dueño de él.
El final claro está, fue el final de su planeta.
Aun quedan rastros de la guerra que lo asoló todo.
La pena mayor fue que él sobrevivió y encima no se convenció de que el error y el horror sólo le pertenecían a él, los consideraba daños colaterales , y con total cinismo lo expresaba a la cuadrilla de sirvientes que con él sobrevivió.
Intentó de nuevo su horrendo proyecto en otro planeta, creyendo que aquí, no cometería los mismos errores.
Se llevó a una escuadrilla de los suyos y comenzó el trabajo.
Sus esbirros se quejaban de la dureza del trabajo en un planeta con el doble de gravedad que del que venían, de buena gana los hubiera aniquilado a todos pero le hacían falta.
Entonces, les encargó fabricar una especie con la materia prima de la indígena de ese planeta más inteligente y sus propios genes.
Con esa materia también creo una especie de ave de corral y ganado para que el engendro nuevo se alimentara.
Los primeros ensayos salieron mál y como anteriormente no hubo ningún pudor en aniquilar todo lo creado.
Los siguientes salieron demasiado bien, este nuevo ser superaba con mucho a sus creadores, y aunque en un principio se les dejó hacer, al tiempo fueron aniquilados también incluso utilizando la energía nuclear, que desde la destrucción de planeta madre no se había vuelto a usar.
Al final consiguíeron lo que buscaban, el esclavo perfecto:
inteligente, pero sólo hasta cierto punto, con un pudor natural a buscar sus própios orígenes y un miedo endémico a todo lo desconocido, sólo unos cuantos espécimenes salían curiosos, pero estos podrían ser utilizados como chivos espiratorios o bien como líderes si eran lo suficientemente sobornables
Entonces mandó Lucifer que se instauraran las distintas civilizaciones y dejó, para que se sintiesen bien a sus comandantes que se hiciesen pasar por dioses en las distintas culturas, luego les dejó hacer. De nuevo las guerras entre civilizaciones estaban a la vuelta de la esquina, con las luchas entre los distintos comandantes tratando de ser el dios supremo de la tierra, y con la mirada divertida de su amo en la nuca.
Su ejercito, estaba de camino, un ejercito estúpido pero obediente, inteligente en lo tecnológico pero bobo para averiguar el engaño.
